Archivo para 29 febrero 2012

FOTOGRAFÍA “El Ladron de la Caridad”

1998. Sudán. Campamento de refugiados de Ajiep. Más de 100 personas mueren al día esperando una ración de arroz que llevarse a la boca. La peor y más ignorada crisis de hambre de la historia del país africano está en su punto álgido. La comunidad internacional, después de meses de desidia, consigue introducir ayuda en el país. El fotógrafo británico Tom Stoddart acompaña a una unidad de Médicos sin Fronteras hasta el campamento. Allí, en una de las interminables colas para recibir la caridad, capta la imagen de un niño lisiado mirando desconsoladamente a un adulto con una bolsa de cereales. La fotografía no cuenta que, cinco segundos antes, ese adulto había arrancado la bolsa de las manos del pequeño.

La percepción, el gusto y las prioridades de la gente… (Joshua Bell)

 

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero. Interpretó seis piezas de Bach durante unos 45 minutos. Durante ese tiempo, ya que era hora pico, se calcula que 1.100 personas pasaron por la estación, la mayoría de ellos en su camino al trabajo.

Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad se dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con sus tiempos laborales.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar  siguió caminando.

Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.

El que puso mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.

En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguieron caminando a su ritmo normal. El músico recaudo 32 dolares. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.

Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín con un valor de 3,5 millones de dólares.

Dos días antes de tocar en el metro, Joshua Bell agotó las entradas en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un costo promedio de 100 dolares.

Esta es una historia real. Joshua Bell tocando de incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común, a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:

Si no tenemos un momento para detenerse y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo? Hay que recordar que es lo que estimula el deseo de vivir en el humano: la belleza

Por: Josh Nonnenmocher

Lo que hace la COCA COLA a tu cuerpo…

En los primeros 10 minutos: 10 cucharadas de azúcar entran a su sistema. (ciento por ciento de la dosis diaria recomendada) Usted no vomita inmediatamente del dulce tan exagerado porque el acido fosfórico corta el sabor, permitiéndole a usted soportarlo.

A los 20 minutos: El nivel de azucar en su sangre aumenta rápidamente, causando una explosión de insulina. Su hígado responde a esto convirtiendo cualquier cantidad de azúcar que pueda atrapar en grasa. (Y hay mucha azúcar en estos momentos)

A los 40 minutos: la absorción de la cafeína esta completa. Sus pupilas se dilatan; la presión de su sangre sube; como respuesta, su hígado suelta mas azúcar en su torrente sanguíneo. Los receptores de adenosina en su cerebro ahora están bloqueados y esto previene que a usted le dé sueño

A los 45 minutos: Su cuerpo aumenta la producción de dopamina, estimulando los centros de placer en su cerebro. Esto es físicamente, la misma forma en que la heroína trabaja, a propósito.

A los 60 minutos: El acido fosfórico amarra el calcio, magnesio, y zinc a su intestino, causando una aceleración extra a su metabolismo. Este está compuesto por altas dosis de azúcar y endulzantes artificiales lo cual incrementa la excreción urinaria del calcio.

A los 60 minutos: las propiedades diuréticas de la cafeína entran a trabajar. (Le hace dar ganas de ir al baño.) Ahora es seguro que usted evacuara el calcio, magnesio y zinc que estaba dirigido hacia sus huesos, así mismo como los electrolitos, sodio y agua.

A los 60 minutos: Mientras la fiesta dentro del cuerpo muere poco a poco, y se comienza a tener un bajón de azúcar. Los consumidores se pueden volver irritables, lentos o perezosos.
También ya ha, literalmente, orinado toda el agua que estaba en la Coca Cola. Pero no sin antes agregarle nutrientes valiosos que su cuerpo pudiera haber usado para cosas tan importantes como hidratar su sistema, o construir huesos y dientes fuertes.

Esto será seguido por un bajón de cafeína el cual vendrá en las próximas horas. (Tan solo 2 si usted es un fumador.)

La Coca Cola sola no es el enemigo solamente en este caso. Es el combo dinámico de dosis inmensas de azúcar combinadas con cafeína y acido fosfórico, las cuales son encontrados en todas las gaseosas y sodas del mundo.

Fuente: Hace instantes

El Gran Dictador…

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“Lo siento, pero no quiero ser emperador. Eso no es mi negocio. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo, si fuera posible: a judíos y gentiles; a negros y blancos. Todos queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.

El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido ese camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.

El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: “No desesperéis”.

La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.

¡Soldados! ¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; diciéndoos qué hacer, qué pensar o qué sentir! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os mal alimentan, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Sois hombres! ¡Con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiéis! ¡Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados!

¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!

En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad.

Prometiéndoos todo esto, las bestias han subido al poder. Pero mienten No han cumplido esa promesa. ¡Ni la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros. ¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!

Hannah, ¿puedes oírme? Dondequiera que estés, alza los ojos. ¡Mira, Hannah! ¡Las nubes están desapareciendo! El sol se está abriendo paso a través de ellas. Estamos saliendo de la oscuridad y penetrando en la luz.¡Estamos entrando en un mundo nuevo, un mundo más amable, donde los hombres se elevarán sobre su avaricia, su odio y su brutalidad! ¡Mira, Hannah! ¡Han dado alas al alma del hombre y, por fin, empieza a volar! ¡Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza! ¡Alza los ojos, Hannah! ¡Alza los ojos!”

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La Televisión no es la verdad…

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Bajo el manto globalizador de las comunicaciones y la tecnología, el televisor ha alcanzado gran importancia dentro de nuestra sociedad, asegurándose así un lugar en todos los hogares, pasando en algunos casos a ser un miembro más de la familia, y lo más importante, se ha ganado la confianza de los televidentes, que a su vez se han encargado de asignarle una suerte de moral, dotándola incluso de valores como la sinceridad, la prudencia, de criterio.
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La Televisión no es un medio libre, ni mucho menos barato, ya que para lograr emitir a una abundante cantidad de gente es necesario estar respaldado por algún canal, corporación u otra institución de ese tipo, que en algunos casos también necesitan a la vez que los gastos producidos por las transmisiones sean solventados, y por supuesto, transformar todo esto en un negocio rentable. Es allí donde aparece el exitoso empresario, el siempre carismático político o la exitosa corporación que junto a la publicidad se encargan de financiar y posteriormente pasan a ser los dueños de la información.
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Control económico, lo que se traduce en el poder sobre los contenidos, edición, montaje o censura de lo que ellos estimen conveniente, o lo que consideren no es peligroso que la gente sepa. Control moral… control mental. Soberanos del conocimiento de la gente, las mismas personas que confían ciegamente en la tele, y que inconscientes ofrecen a este medio su capacidad de opinar. Es así como los intereses de unos pocos pasan a ser la vida de otros muchos.
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“La televisión construye la realidad, provoca el shock emocional y condena prácticamente al silencio y la indiferencia a los hechos que carecen de imágenes”
-Ignacio Ramonet
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Muy escasos son los espacios culturales que se pueden encontrar en televisión abierta, es más, para nadie es un misterio que la programación a la que estamos expuestos es, mayoritariamente, mala [por no decir una mierda]. Entendiendo el refrán que reza ‘en gustos no hay nada escrito’, nuestras palabras apuntan no sólo a la temática que puede cubrir un programa, sino también a las maneras, limitaciones y hasta tradiciones del medio.
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En nuestra era, la información se ha convertido en un bien muy preciado, y no tan solo monetariamente, los medios masivos en general han sabido aprovecharla, ya que con esta se gestan las opiniones de todos sus receptores. Pueden de esta manera editarla, u ocultarla simplemente a su conveniencia, y así generar en nuestra sociedad el clima que ellos quieran, ya sea de terror, odio, infundada alegría, despreocupación… etc. O los sentimientos que les plazca a la gente que ellos quieran, sufriendo así, los que quieran salir de este sucio juego, todo el peso de la manoseada opinión social, como es el caso de los medios alternativos que día a día resisten los azotes de los medios masivos y su monopolio cognitivo.
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Mantener a un pueblo sumido bajo la estupefacción y conservar la calma antinatural en las calles no es una tarea fácil, pese a eso el medio se las ha arreglado para mantener el control sobre nuestras mentes, de maneras muy variadas pero sumamente eficaces.
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Concisamente los dueños de las televisoras se valen del la manipulación y/o censura de información para preservar sus intereses, en gran parte también de la idiotización que generan sus contenidos, no es necesario que especifiquemos en ciertos programas, tan solo basta con estar unos minutos frente a la pantalla para notar de cuales espacios se puede prescindir objetivamente por el bien de la cultura de los televidentes. Bajo la etiqueta de ‘entretenimiento’ se camuflan la mayoría de los segmentos que están únicamente ideados para mantener distraídas las mentes de la población, especialmente la de los jóvenes, que entre los estudios y olvidar lo estudiado frente a la tele, no les queda tiempo para pensar por si mismos.
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La población se acomoda, mientras se graba en su subconsciente la imagen de la realidad que las emisoras buscan perpetuar. La sórdida ilusión de un mundo donde las bombas explotan solo cuando van de abajo hacia arriba, y el sentido de nuestras vidas se encuentra en las manos de quienes nos gobiernan. La guerra social ha quedado atrás, los años de las grandes revoluciones solo son un lejano recuerdo en sepia, y los ideales de la gente se encuentran en libros cubiertos con gruesas capas de polvo. Si el conflicto genera dudas, lo reducen y lo tapan, y si los gritos les hacen temblar, todos somos terroristas. No es original, pero es absurdamente eficiente.
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La memoria se retuerce al ver como la modifican, y la ocultan alejándola de sus verdaderos protagonistas, anunciando tal profeta, los culpables del pasado y los acontecimientos que tendremos que afrontar mientras continuemos así, nos obligan a memorizar mentiras y a reproducir conductas antinaturales, por lo general déspotas e insensibles, peor aún, nos fuerzan a olvidar, y bien sabido es que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla una y otra vez cometiendo los mismos errores que hasta hoy nos han condenado.
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“Medios arrodillados ante el Estado y el Capital. La ignorancia es su fuerza, la mentira su verdad, los subsidios que reciben los mantienen controlados, venden la verdad luego que la han distorsionado. La verdad alterada, trastornada, trastocada, su ética y su imparcialidad han sido subastadas. No pueden morder la mano que les da de comer, el patrocinante los mantiene y la verdad está con él. Medios del Estado para manipularnos, Medios Privados para desinformarnos. Cuestiona, crítica, crea tus propios medios, siembra la semilla que derrocará su Imperio. Los privados y estatales son tentáculos del poder, tenemos que abrir un camino hacia un mundo libre.”
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Pese a los complejos sistemas de interacción entre los televidentes y las emisoras, continuamos sumidos a la simpleza del ‘dominar o ser dominados’, familiarizados ya con el salvajismo que denotan los medios masivos en este tipo de juegos y lo difícil que es plantarle cara en su manipulación.
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Pero aunque el porvenir pueda lucir nublado, hemos de tener claro que la solución siempre estará en nuestras manos: Apaga la televisión … busca alternativas.
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“En la televisiòn trafican con fantasias; nada es real…”
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“Es curioso que los colores del mundo real solo parecen verdaderos cuando los vemos a través de una pantalla de Televisión…”
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